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Avatar

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    Avatar John Lake    
   

 

Al  ver Avatar se me presentó una duda existencial que en el futuro será frecuente. ¿En qué formato? –“No recurras al IMAX 3D porque la pantalla es muy grande y se pierden los detalles”, “Para una primera visión es mejor el 3D”, “Si la viste un par de veces el 2D es suficiente”, decían los expertos. Finalmente opté por 3D a secas. James Cameron, el director,  aguardó diez años, luego de Titanic, para realizar una superproducción cinematográfica.  Esperó el desarrollo de nuevas tecnologías, para poder plasmar en la pantalla la parafernalia visual del reino de Pandora. George Stevens, no necesitó esperar doce años para filmar Gunga Din, película emblemática de aventuras, para poder utilizar el Cinemascope, Vista Visión o el Cinerama en pos de una mayor espectacularidad. Eran otros tiempos. Hoy en día las leyes del mercado del séptimo arte y los gustos del público han cambiado. La relación costo – beneficio influye en los productos finales. En la actualidad un “blockbuster” (película exitosa y popular) debe tener una duración superior a los 150 minutos, además de satisfacer las expectativas de aventura y emoción del espectador. Si tiene una batería de efectos especiales, mejor. A lo mencionado se le ha agregado en los últimos tiempos ciertas combinaciones: piratas con seres sobrenaturales (Piratas del Caribe II), monstruo con dinosaurios (King Kong). Parecería que un solo personaje fantástico  no es suficiente para cubrir la cuota de adrenalina que exige el público del siglo XXI. A fines de la década del treinta, el género de terror se había agotado en lo que concierne a monstruos. Después de crearles un sinnúmero de parientes (La hija de Frankestein, La novia de Frankestein, La hija de Drácula) comenzaron a juntarlos para reflotar el género. Así surgieron productos como: Frankestein meets the Wolf Man y otros similares. ¿Será que las “majors” están volviendo a las fuentes? 

Avatar cumple con creces con todas las premisas de los blockbusters. Al igual que Peter Jackson (El señor de los anillos), James Cameron, demuestra una capacidad narrativa que permite el flujo de la historia sin decaimientos durante casi tres horas. Titanic fue un fiel ejemplo de cómo desarrollar un argumento en forma atractiva. Otro de  los atributos del film es su concepción visual gracias a la afiatada labor conjunta de casi veinte laboratorios de efectos especiales. Vale la pena quedarse al final del film para ver en los créditos el largo listado de compañías encargadas de los efectos visuales. La buena conjunción entre relato e imágenes evita que Avatar sea otro pastiche pochoclero con el solo fin de entretener a las grandes masas. 

Jake, un soldado terrícola, es enviado junto a otros compañeros  a la luna de un planeta, distante a cuatro años luz de la Tierra. Allí es instruido por el coronel Quaritch sobre los Na’vi, la población indígena que habita el mundo de Pandora. Según el militar, los Na’vi son salvajes asesinos que se interponen a los intereses de los habitantes de nuestro planeta y les declara la guerra. Mediante un artilugio científico los humanos son introducidos en una especie de camas solares, vistas en innumerables films de ciencia ficción desde Odisea del Espacio 2001 en adelante. De este modo son transportados y transformados (los Na’vi son más altos, tienen cola, las caras se asemejan a las máscaras que inspiraron a Picasso en los inicios del cubismo y en la piel llevan unas pintadas muy cool). Al llegar a Pandora, que se parece al El Dorado y mucho más a la Gran Sabana venezolana donde predominan los tepuy y las grandes cascadas como la de “El Ángel”, Jake se encuentra con  Neytiri,  una suerte de Pocahontas que instruye a su John Smith sobre los cuidados que hay que tener en la selva. El espectador, con dos dedos de frente, atisba que el flechazo no tardará en llegar. Jake, hace causa común con los nativos y se convierte en un defensor más de la naturaleza en estado puro. Del otro lado está el coronel Quaritch, que es muy malo.  Sanguinario, antiecologista, amante de los explosivos,   disfruta tirando bombas por doquier. Sin duda un personaje inspirado en el vicepresidente Dick Cheney de la administración Bush. Finalmente la batalla se desata, donde triunfan los Na’vi a costa de mucha polución y sacrificio.

La selva del reino de Pandora con las montañas voladoras, los colores tropicales, los habitantes mezcla de humanos y animación, sumados al 3D, fascinan al público que se deja transportar embelesado por el efecto hipnótico de lo que percibe. Por momentos se tiene la sensación de ser partícipe de un juego o espectáculo de un parque temático de la Florida. Ante tanta majestuosidad visual, la banda sonora (como no podía ser de otro modo), recurre a ritmos y recursos tonales  propios de las cantatas escénicas de Carl Orff. James Cameron, valga la expresión, recurre a un stock footage literario. La escena de la cascada parece extraída de “El reino del Dragón de Oro” de Isabel Allende, de Rowling, la autora de “Harry Potter” toma los hipogrifos, de Edgar Burroughs, el autor de “Tarzán”, los elefantes que acuden en ayuda del rey de la selva. En este caso son una variedad de rinocerontes  portadores de unos huesos muy duros en la frente. De haber sido un musical no hubiese faltado en Avatar la canción entre Neytiri y las medusas voladoras, al igual que Blancanieves con los pajaritos. El director tiene el buen tino de no utilizar la tecnología 3D, para lanzar piedras incandescentes o flechas venenosas a los espectadores, o para abrir las fauces de las feroces bestias que habitan Pandora con ánimo de fagocitarse a la audiencia. En este caso, la tercera dimensión, resalta los distintos elementos que se superponen en la enmarañada selva  de los Na’vi.

Los diálogos, algunos pueriles, han provocado algunas controversias. “Venezuela no es nada frente a lo que les espera en la lucha contra los Na’vy” advierte el coronel a sus soldados. “Los malos vienen del cielo” exclaman los nativos para disgusto de Benedicto XVI. La arenga de Jake ante las huestes de Neytiri parece extraída de un documental “llamada de clarín”, cuyo fin era el de encender la sangre y despertar las pasiones nacionalistas para incitar a la lucha. En el reino de Pandora la supremacía pertenece a las mujeres. Neytiri es la guía de Jake en ese mundo casi mágico. Moat, la madre de Neytiri, es la chamana que dirige  las ceremonias a la Diosa Madre Eywa, las más importantes que realizan los aborígenes. Según el mito, Jake podría ser Epimeteo, pero también podría ser considerado Jesucristo, un salvador. Muere y es resucitado. Al abrirse la caja de Pandora se quiebra el equilibrio y comienzan las desdichas para los Na’vi. Al cerrarse la caja queda la esperanza, reflejada en la reconstrucción que vivenciaremos en las dos secuelas. Pero también está la esperanza del director y sus asociados  de juntar muchos dólares con los futuros Avatares. 

A James Cameron no le alcanzarán los brazos para recoger las innumerables estatuillas en las distintas premiaciones. Los ejecutivos de la Fox se restregarán las manos al ver cómo aumentan las recaudaciones. El público aplaude entusiasmado al final, vaya a saber qué. ¿Una historia, una tecnología, o el buen negocio de los ejecutivos de la productora? ¿No estaremos ante una nueva manipulación como la que percibió Pauline Kael frente a La novicia rebelde? ¿Las nuevas tecnologías en manos de los inversores, no estarán manejando las emociones y sentimientos del público?

Consejo: Placer y encantamiento por mucha menos plata que un viaje a Disneylandia.

 

   
   
Tags: Avatar James Cameron John Lake
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    John Lake
Adolfo Giraldo, alias John Lake, es un eterno amante del cine, desde que tiene memoria. Las vueltas de la vida lo llevaron a hacer estudios formales en el área de Economía pero su verdadera pasión fue, es y será la pantalla grande. Investigador, autodidacta, espectador profuso ha realizado y sigue realizando cursos sobre Historia del cine y análisis cinematográfico. Actualmente está culminando la carrera de Crítica Cinematográfica en la prestigiosa escuela de la revista El amante.
 
         
 
 
         
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  Título original: Avatar
Género: Thriller, Aventuras, Acción, Ciencia ficción
País: Estados Unidos
Año: 2009
Dirección: James Cameron
Reparto principal: Michelle Rodriguez, Zoe Saldana, Sam Worthington, Giovanni Ribisi, Sigourney Weaver, Laz Alonso, Wes Studi, Stephen Lang, Joel Moore, CCH Pounder
Música: James Horner
Fotografía: Mauro Fiore
Guión: James Cameron
Producción: Colin Wilson
Duración: 150 min.
 
         
 
       
             
 
           
 
 

 
 
 
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