El secreto de sus ojos es uno de esos films que se queda en la retina por mucho tiempo, una historia fascinante que atrapa al espectador de principio a fin. Un viaje al recuerdo, a la memoria colectiva y en particular a la personal. Dirigida por Juan José Campanella (El hijo de la novia, 2001) la película cuenta con estupendas actuaciones de grandes actores argentinos: Ricardo Darín (Benjamín Espósito), Soledad Villamil (Irene), Pablo Rago (de la serie de televisión Vientos de agua) y Guillermo Francella en un papel memorable.
Desde los primeros minutos del film, sabemos que asistimos al retorno del personaje principal a un tiempo pasado, un tren que se aleja donde la cámara subjetiva y la imagen borrosa son la antesala de lo que estamos a punto de presenciar. Todo comienza con la presentación de Benjamín Espósito, un secretario de un Juzgado de Instrucción en la ciudad de Buenos Aires que se está retirando de su oficio y decide hacerse escritor. Desde acá se sabe que la historia que se nos va contar estará directamente relacionada con el libro que Espósito quiere escribir, y que se lo presenta a Irene (antigua compañera de trabajo y amor imposible) en su despacho. Desde los escenarios se nos propone un espacio complejo, con muchos recovecos, como lo son las oficinas de un juzgado, sus historias y sus secretos o tal vez en este caso, simplemente, el secreto.
En el cine las historias policiales han forjado un lugar propio con códigos y fórmulas. En esta película Campanella apuesta por este género y el resultado es brillante, logrando hacer cómplice al espectador de aquello que está viendo en la pantalla, poniéndolo (en más de una oportunidad) al borde de la butaca, conteniendo la respiración a la espera de la resolución del problema.
Hay algo en la historia común entre los personajes del film, y es haber vivido un periodo muy difícil de la historia argentina como lo es el gobierno de María Estela Martínez de Perón, anterior al golpe militar de 1976. Esta etapa es vista en retrospectiva durante la película, ya que es en 1974 donde se posiciona el recuerdo que da origen a la historia que Espósito quiere narrar.
Francella interpreta a un hombre que sabe más por viejo que por diablo, un empleado de siempre, de estas dependencias del Estado. Él nos abrirá los ojos ante aquello que estamos presenciando, él será quien nos oriente y sepa explicarnos aquello que nos hace ser los seres humanos que somos. La pasión es el motor de la vida, todo aquello que hacemos por gusto está directamente relacionado al gusto por hacerlo, a la pasión con la que lo hacemos.
El secreto de sus ojos es una espectacular combinación de thriller policial (el asesinato de una joven es el catalizador de toda la historia), suspenso (estamos buscando constantemente al asesino) y drama romántico (queremos conocer la historia de Irene y Espósito). Campanella logra con esta obra convencer al espectador de que está frente a una de las mejores películas que se hayan hecho en Argentina en los últimos años.