Escríbeme postales a Copacabana es uno de los más recientes estrenos en nuestros cines. Se trata de una película dirigida por el alemán Thomas Kröntaler en coproducción con Paolo Agazzi. La historia está basada en la novela Postales a Copacabana de Stefanie Kremser, quien es además la guionista de esta producción.
La película pretende relatar la unión de dos mundos absolutamente distintos que son representados por dos personajes, el alemán Alois y la boliviana Elena. Este encuentro se hace posible mágicamente, ya que Alois parte de su tierra para emprender un viaje desconocido y a pie, por debajo del agua, que finalmente lo conduce a orillas del lago Titicaca. Es en este sitio donde Alois encuentra el amor de su vida, a Elena, una mujer indígena de la región; ellos vivirán felices y transmitirán su "mundo de fantasía intercultural" a sus descendientes. Es así que Alfonsina, la nieta de Elena, sueña con conocer el mundo -claro que sólo lo puede hacer por medio de las postales que le mandan extranjeros ya que ella todavía vive en Copacabana, aunque cabe resaltar que la muchachita se ve muy urbana como para ser una niña de pueblo. Quizás, la forma de ser y de ver el mundo de Alfonsina sea bastante decimonónica, pero su apariencia y su forma de hablar contrastan demasiado con el espacio que habita. De este modo, la diégesis se torna absolutamente inverosímil (lo cual podría ser relativo si pensamos en la "magia" que trastoca la historia); pero los personajes son demasiado artificiales para el espacio: una niña de pueblo con pinta de niña jailona, una mamá azafata despampanante y una abuelita disfrazada de campesina alemana. Todas ellas viviendo en una casa en Copacabana ¿?
Como ya se mencionó anteriormente, la película está basada en una novela, cuya autora alemana es la guionista de esta produccción. Quizás esto explique la artificialidad también en los diálogos, que más parecen traducciónes de baja calidad ya que no existe naturalidad ni fluidez oral. Lugares "mágicos" como el lago Titicaca y otros paisajes de Alemania, son imaginados en toda su bondad. Lo cual además se desplaza a las historias de amor, que son interpretadas con la misma ingenuidad. Es precisamente a partir de dos espacios distintos -como son Alemania y Bolivia, encarnados por los personajes de Alois y Elena - que se construye un amor idílico e intercultural, hecho que queda totalmente enfatizado porque es algo que se transmite y reproduce en el tiempo. En este sentido, no se debe olvidar que Alfonsina también se enamora de un joven alemán que llega de paso a Copacabana. De este modo,la película resalta la unión de esos dos mundos: el primer mundo, el occidente encarnado por un hombre; y esta parte del mundo, Latinoamérica encarnado por una mujer (lo cual también provoca varias preguntas)
Algo que está muy presente en la película es nuestra "religiosidad andina", la forma en que se complementa la religión católica con la tradición indígena. Por ejemplo, la adoración al Ekeko y la adoración a los Santos. La figura del Ekeko es muy fuerte porque interviene en el destino de los personajes, específicamente en la vida de Rosa que no puede conseguir pareja porque su Ekeko "es muy celoso". En este sentido, el dios de la fortuna es una presencia vista de forma un tanto "malévola", presencia que al final es destruida y, a partir de ese momento, el "orden ideal del mundo" se vuelve a restablecer.
Como se planteó desde el pricncipio, esta película relata la historia de una unión ideal, la posibilidad de un amor ingenuo y el encuentro armonioso de dos universos, la construcción un mundo armónicamente intercultural. La última escena de la película muestra a Alfonsina emprendiendo un viaje a pie debajo del agua, lo cual nos devuelve a la obvia referencia de la poeta Alfonsina Storni suicidándose en el mar. Pero en esta historia, esta alusión no podría tener esa carga negativa: esta Alfonsina sobrevive y llega a las orillas de un lugar impensable, como otrora lo hizo su abuelo, queriendo dejar al espectador con la esperanza de que "todo es posible"...