La soledad en las grandes ciudades ha generado una y mil lecturas: las sociedades contemporáneas y el monstruo urbano como espacio de desolación se presenta como escenario propicio para el desarrollo de historias que buscan desnudar un tiempo que ha dejado de lado las relaciones humanas, apostando por el sentido -occidental- social actual que se basa en la tensión propuesta por el conflicto económico. Las ciencias sociales discuten ahora, si el núcleo social es simplemente la familia, o es que acaso las relaciones de poder económico son las que sostienen el mundo y su orden.
En esta línea se presenta la película de James Gray Los amantes, que configura su relato en la experiencia individual del personaje principal Leonard Kraditor (interpretado por Joaquín Phoenix) quien sufre de bipolaridad, una condición psicológica en la que el individuo pasa del estado de euforia a la depresión más profunda. Así, la primera secuencia presenta a Leonard como un suicida y no tardaremos en descubrir que él ha vuelto a vivir a la casa de sus padres por haber tratado de acabar con su vida antes. Nos introducimos en una familia judía, que vive en un barrio de Nueva York, y busca proteger a su hijo.
En el edificio de departamentos donde vive Leonard, vive también Michelle (Gwyneth Paltrow), una mujer que también padece de trastornos psicológicos: ella es adicta a las drogas y sostiene un romance con un hombre casado. Cuando Leonard conoce a Michelle se enamora perdidamente, aunque no sea del todo correspondido. Sin embargo, el conflicto se presenta cuando la familia de Leonard intenta que él se enamoré de la hija de un amigo y el trasfondo de todo esto se relaciona con la posibilidad de ampliar el negocio familiar. He aquí la condición que señalábamos al principio, donde las relaciones humanas están sujetas al factor económico y las sociedades contemporáneas se construyen a partir de las fuerzas económicas en tensión.
Cuando Leonard pretende salir del sistema impuesto y opta por el amor, se enfrenta a Michelle, quien no quiere salir del molde y prefiere la comodidad de sentirse protegida por su amante. El personaje principal busca un espacio diferente y sujetarse a un futuro que lo sitúe lejos, para recomenzar, huir de la formalidad, escapar del invierno gris de la ciudad. Y aunque todo parezca llevar a un final feliz, esto no es del todo cierto.