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Melancolía

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    Melancolía John Lake    
   

 

El punto de partida de la música moderna se encuentra en la partitura de Tristán e Isolda de Richard Wagner. Hasta mediados del siglo XIX, el discurso musical giraba en torno a un centro tonal. En Tristán e Isolda se desdibuja ese centro tonal llegando al límite de la tonalidad, reflejado en los primeros compases del preludio cuya melodía inicial, a cargo de violoncellos, continúa por las maderas para ser invadida por una nota ajena al sistema que queda sin resolución. El sonido  intruso seguido de expresivos y sonoros silencios crea una sensación de inestabilidad, tensión y ambigüedad que condice con el deseo insatisfecho y la imposibilidad terrenal de los protagonistas. Las hermanas que componen Kirsten Dunst (Justine) y Charlotte Gainsbourg (Claire) en el nuevo poema sinfónico, Melancolía, del director dinamarqués Lars von Trier, experimentan idénticas emociones y premoniciones que los amantes de la leyenda celta. El prólogo de ocho minutos, acompañado por las armonías cromáticas y disonantes del compositor alemán, es un “amuse bouche” para la mente o en todo caso un “amuse” del espíritu, en el cual se suceden una serie de planos que exploran el interior del alma de Justine y permiten comprender su posterior comportamiento. De la aparente calma y calidez familiar que representa Los cazadores en la nieve de Bruegel, pasando por ese ovillo de lana que no la deja avanzar hacia la felicidad, hasta la atracción mórbida por la hecatombe y la muerte, cristalizado en la imagen del afiche basado en el cuadro Ofelia del pintor inglés prerafaelita John Everett Millais, las imágenes  traslucen las distintas facetas por las que atraviesa Justine, un nombre con connotaciones sadianas.

La visión del  mundo de Lars von Trier es negativa, todo intento de ser feliz es en vano. Melancolía transmite pesimismo por todos lados en una sociedad donde los humanos se aferran a los ritos y se pierden en lo trivial. El director exterioriza la angustia, la inquietud y la tristeza de la actualidad en una proyección de su propia depresión. Dunst, una mujer inestable y depresiva, es la más calma y resuelta en el momento culminante de la película. La amargura y el desencanto se alojan en los personajes. Cada uno arrastra un lastre distinto: ansia de poder, dinero, odio, desprecio, amargura. Melancolía, el planeta que se aproxima peligrosamente a la tierra, viene a poner un final feliz al sufrimiento terrenal, al resentimiento, el materialismo y la irresponsabilidad. Melancolía es el sentimiento que se apodera de Justine, es una proyección de su desesperación, junto a la luna son dos ojos en la noche que husmean la insignificancia de la tierra y sus habitantes. Al igual que Isolda, Justine necesita un Apocalipsis para sentirse satisfecha, la búsqueda de la muerte como única manera de poder sobrevivir a su historia, la muerte como solución de todos sus problemas y para ello está dispuesta a eliminar las últimas ataduras con lo terreno. Como una hija más del Rin, al igual que en Götterdämmerung (el fin del mundo en la mitología nórdica), se recuesta desnuda para ser poseída por el bello monstruo que amenaza a la tierra. Es la Valkiria que galopa por la inmensa propiedad de su cuñado, registrada en bellísimos planos cenitales acompañada por esa red densa de relaciones musicales wagnerianas, verdadero subconsciente de la protagonista.

Claire, la hermana mayor, es la oveja blanca de la familia, encontró sentido a su existencia y se adecuó a los preceptos y reglas sociales. En la segunda parte, la primera está dedicada a Justine, se verá azotada por la duda, el miedo y el destino ante la descomposición de un mundo en el cual se sentía muy cómoda. “La tierra es malvada. No nos apenemos por ello” dice Dunst ante la mirada incrédula de Claire. El director recoge estados extremos del alma con personajes desequilibrados anímicamente en una vuelta de tuerca a la ciencia ficción y al cine catástrofe. Pero más que la catástrofe en sí Melancolía se centra en los personajes a los cuales afecta y sus reacciones. El fin del mundo desde un punto de vista íntimo. El final, muy wagneriano, remite a las cavernas o cuevas como en el tercer acto de Tannhäuser o a la gruta de Venus, construida en el castillo de Linderhof por Ludwig II de Baviera para representar las óperas de su músico favorito. Melancolía, es la ópera de Lars von Trier, es la tetralogía de Wagner que no quiso poner en Bayreuth en el año 2006.

 

   
   
Tags: Lars von Trier John Lake
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    John Lake
Adolfo Giraldo, alias John Lake, es un eterno amante del cine, desde que tiene memoria. Las vueltas de la vida lo llevaron a hacer estudios formales en el área de Economía pero su verdadera pasión fue, es y será la pantalla grande. Investigador, autodidacta, espectador profuso ha realizado y sigue realizando cursos sobre Historia del cine y análisis cinematográfico. Actualmente está culminando la carrera de Crítica Cinematográfica en la prestigiosa escuela de la revista El amante.
 
         
 
 
         
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  Título original: Melancolía
Género: Drama
País: Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania e Italia.
Año: 2011
Dirección: Lars von Trier
Reparto principal: Kirsten Dunst (Justine), Charlotte Gainsbourg (Claire), Kiefer Sutherland (John), Charlotte Rampling (Gaby), John Hurt (Dexter), Alexander Skarsgård (Michael), Udo Kier (organizador de la boda), Stellan Skarsgård (Jack).
Música:
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Guión: Lars von Trier
Producción: Louise Vesth y Meta Louise Foldager.
Duración: 139 min.
 
         
 
       
             
 
           
 
 

 
 
 
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