Edición Nº 36

La Revista

Criticas

Infancia clandestina: Precuela de La historia oficial

 

Autor: Jonh Lake

La dictadura militar entre los años 1976 y 1983 es sin duda alguna el hecho histórico argentino más reseñado por los directores locales. A estas alturas podría hablarse de un subgénero nacional que en número de realizaciones va en camino de superar a las películas españolas sobre la Guerra Civil. Por otra parte, el paso de la infancia a la adolescencia con el consabido primer amor y despertar sexual ha impregnado la cinematografía mundial con gran difusión en distintos festivales. Si se  juntan la mirada infantil y la subversión también abundan los ejemplos: Kamchatka, El año que mis padres se fueron de vacaciones, Andrés no quiere dormir la siesta. Entonces, ¿qué tiene de particular o novedoso Infancia Clandestina que evita los estereotipos y el déjà vu?

Dos padres guerrilleros deciden en 1979 retornar al país para luchar por sus ideales desde la clandestinidad. Así mismo repatrian desde Cuba a sus hijos, Juan de doce años y una beba de un año, a través de un extenso viaje por Brasil. Juntos deciden vivir como una familia pese a los peligros que conlleva tal determinación y a los riesgos a los que quedan expuestos los pequeños. Juan (Teo Gutiérrez Romero), el hijo, adquiere un nombre ficticio (Ernesto, en clara referencia al Che Guevara) y una fecha de nacimiento falsa para asistir al colegio, y así presentarse ante las autoridades y compañeros del establecimiento. Ernesto será el que disfrutará de las bromas junto a sus amigos, se irá de campamento con los alumnos del curso, saboreará las mieles del primer beso, festejará su cumpleaños. En tanto Juan, es el que sufre, el testigo de las actividades ilegales de los padres, el partícipe de las reuniones de los camaradas de lucha de los mayores, el de las resoluciones y el compinche del tío Beto, un personaje muy bien desarrollado por Ernesto Alterio.

El director Benjamín Ávila, autor también de Nietos (2004), se basa en su experiencia personal y en sus recuerdos nostálgicos, traumáticos, sufridos y también impregnados de amor. Sitúa las acciones en el seno familiar para resaltar lo cotidiano, lo doméstico, el interior de un hogar de militantes con sus situaciones de tensión y angustia pero a su vez dando lugar al humor, la sonrisa y la consolidación de lazos fraternos. Esta característica especial que permite que el film oscile entre el drama y la comedia, lo diferencia de los predecesores y le concede originalidad. Por otro lado, la personalidad encubierta del menor que se mueve en el plano social con una identidad fingida, es otro aspecto inusual (al tratarse de un menor) y distintivo. El director, con buen tino, retrata los enfrentamientos entre las fuerzas militares y la guerrilla a través de la animación, mediante una acelerada superposición de imágenes. De esta forma, el método de narración, se condice con la mirada infantil que guía la película. Infancia clandestina, no tiene la intención de exaltar la lucha armada, de ofrecer una mirada melancólica sobre los ideales montoneros, criticar o tomar partido por la causa guerrillera. Los créditos finales, con numerosos apoyos, entre los cuales se encuentra el Ministerio de Desarrollo Social con Alicia Kirchner a la cabeza y un listado bastante extenso de Madres de Plaza de Mayo, llevarían a la conclusión de una película tendenciosa y oficialista. Sin embargo, el punto de vista de Juan/Ernesto a lo largo de todo el film le quita con acierto toda pátina política o partidista.

En cuanto a las actuaciones, el matrimonio compuesto por los actores uruguayos César Troncoso y Natalia Oreiro se complementa a la perfección. Troncoso revalida su performance en El baño del papa y Oreiro demuestra que es algo más que una cara bonita para la comedia. Alterio, una suerte de tío solterón de La familia Falcon (¡Vaya paradoja!) sobresale en la mayoría de las secuencias cómicas que le toca jugar. Sobre Teo Gutiérrez Romero recae el gran peso de la historia y lo sobrelleva muy bien. Por último, Cristina Banegas descuella en una breve intervención como la madre de Oreiro. Es el único personaje sensato que tiene los pies en la tierra. En un pedido desesperado se quiere quedar con la custodia de los nietos al tiempo que les implora a los adultos: “Ustedes se tienen que ir, no se dan cuenta”. La tensión dramática crece, se acentúan los insultos hasta que un fuerte abrazo a modo de despedida como presagio del desenlace apela a la emoción.

Parte del público al retirarse de la sala se preguntará por las antípodas de Benjamín Ávila. Es decir: ¿cuándo el cine local se dedicará a retratar a un militar que haya combatido en forma legal a la subversión o haya muerto junto a su esposa en un atentado? Mucha agua deberá pasar por debajo del puente, infinidad de heridas tendrán que ser cicatrizadas y  unas cuántas imágenes  cambiar, para que un organismo oficial, productores, directores, guionistas y actores se embarquen en semejante proyecto.

Trailer

<iframe width="230" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/VYXvxkuuDx8" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>

Infancia clandestina

Genero: Drama
Pais: Argentina, Brasil, España
Año: 2012
Direccion: Benjamín Ávila
Reparto: Natalia Oreiro, César Troncoso, Ernesto Alterio, Teo Gutiérrez Moreno
Musica: Pedro Onetto, Marta Roca
Fotografia: Iván Gierasinchuk (ADF)
Duracion: 110 min.
Guion: Benjamín Ávila, Marcelo Müller
Produccion: Historias Cinematográficas, Habitación 1520
Sinopsis: Sinopsis Infancia Clandestina es la historia de Juan, un niño de 12 años, y su familia. Es una historia de militancias, de clandestinidad y de amores. Donde los deseos se pueden convertir en realidad y también pueden desaparecer. Donde se puede ser feliz y también desdichado. Juan está clandestino, tiene otro nombre al igual que toda su familia: Su mamá Charo, su papá Daniel y su adorado Tío Beto. Juan se llama Ernesto. En el barrio y en la escuela lo conocen así. Pero en su casa es simplemente Juan. Estos dos mundo, Juan y Ernesto, conviven, colisionan y se retro-alimentan hasta un punto en que Juan no podrá sostenerlo más y querrá comenzar su propia clandestinidad con su gran amor que es María, una niña que conoce en la escuela.


 >