Edición Nº 6

La Revista

Criticas

La princesa y el sapo

 

Autor: AbreFriede

 

Las películas de Disney fueron, son y serán muy predecibles. Como en casi todas las historias de princesas, en La princesa y el sapo tenemos a la protagonista humilde y noble, un príncipe, una amiga también noble, el personaje mágico que da soluciones, un villano brujo; y, sobre todo, los que cantan. Debe tener una moralidad al final, los buenos triunfan y los malos pierden. Algo que difiere de las repetitivas situaciones iniciales, es que ya no existe más el “había una vez” y “en un lugar lejano”. Sin embargo, lo que más la difierencia de todas las películas de Disney, es que por primera vez en 83 años desde el nacimiento de la productora, tenemos una heroína negra. Algunos pueden decir que es lo que nunca creían que verían. Sin embargo, es un “paso” que pudo haberse dado hace mucho tiempo, pero toda esta película está ligada a muchas controversias y hechos políticos. Desde el cambio de nombre de la protagonista, a la elección del primer presidente negro de Estados Unidos.

En esta adaptación de cuentos de los hermanos Grima; Tiana, originalmente portaba el nombre de Maddy, que es un diminutivo de Madeleine. Esto inició una polémica histórica de la dominación francesa sobre Louisiana, y fue considerado un actitud racista por parte de los productores, hasta finalmente se llegó al nombre de Tiana.

Tenemos acá una Nueva Orleáns de los años veinte, al calor del Mardi Gras, antes de verse afectada por Katrina y por la crisis. Es una Nueva Orleáns que, en esta nueva cinta animada a mano y no a computadora, se ve una ciudad armónica, como si la segregación y el racismo no hubieran existido. Para que la heroína Tiana, sea realmente una heroína, no solamente tenía que haberse enfrentado a los hechizos Vudú del “Hombre Sombra”, sino, el mayor reto para convertirse en una princesa de verdad, era enfrentarse al racismo en Nueva Orleáns de principio de siglo. Esto, obviamente, no quieren que los chicos de la nueva generación se enteren. Que en Louisiana, los verdaderos villanos sean los blancos y no los practicantes de Vudú (la magia negra, véase), no es mostrable. Sin embargo, el que aparezca la primera princesa negra, es una cuestión de marketing para llegar a nuevos públicos, ha sucedido antes con Pocahontas. Y si no sucedió antes, fue por la elección reciente de Barack Obama, el Apartheid terminó hace años, pero es claro que las producciones de Disney son un reflejo de la política estadounidense; desde Mickey Mouse en la segunda guerra mundial a esta última producción.

Por otro lado, vemos en esta película un reflejo de la clase laburante, que trabaja para concretar un sueño. Tiana sueña con un restaurant propio y es la única que tiene este sueño tangible y lo logra por sus propios medios, más allá de pedirle un deseo a una estrella. Lo interesante es que esta vez a Tiana le pagan con dinero de verdad y no con techo y comida como a la Cenicienta. Además de la actitud de la protagonista, un buen porcentaje de las canciones están relacionadas con el trabajo duro, igual está el antihéroe que es el príncipe en sus comienzos, que fue dejado a su suerte por flojo. Gran mensaje que da la película a los chicos, que hoy por hoy hay que trabajan por dinero (porque la Bella Durmiente y Blancanieves son las mujeres más holgazanas que veo en la ficción de Disney, que consiguen todo con belleza física). Y esto no es algo por casualidad sobre todo en esta época de crisis mundial, y para esta nueva generación, que con los años se le pondrá peor, hay que enseñarles que hay que trabajar para sobrevivir.

Al mismo tiempo, el personaje más noble de la película es el padre de Tiana, que aparece por un momento, para dar la mayor lección, que es creer en uno/a mismo/a. Este personaje muere en la guerra y se ve que ha sido homenajeado, algo muy común en la cultura estadounidense, el honor de los soldados, que al fin y al cabo termina siendo una técnica usual para reclutar a más gente. Esto también nos lleva a cómo manejar el tema de la muerte en los chicos, tanto en la muerte del padre y de Ray, la luciérnaga; que luego de la muerte nadie vuelve pero se es recordado siempre.

A pesar del fuerte tema político que se oculta en La princesa y el sapo, me parece una de las mejores películas de princesas que sacó Disney. Al fin y al cabo tiene esta moraleja en que el físico no es importante en cada quien, ya que Nadeem y Tiana aceptan su condición de ranas (claro que luego se convierten en humanos), el cocodrilo puede tocar jazz con los grandes, aún siendo cocodrilo, y la mejor amiga (una rubia medio tonta,  pero hace un poco más graciosa la historia) que a pesar de su idiotez, es de corazón noble. Es una de las películas más graciosas, que se basa mucho en la comedia física de la equivocación hace que uno se la pase riendo, al mismo tiempo que tiene una banda sonora llena de jazz y blues de inicios de siglo llenos de alegría y baile, esos propios del inmortal Mardi Gras, de esa Nueva Orleáns llena de vida antes de la visita de Katrina.     

 

Trailer


La princesa y el sapo

Genero: Animación, Comedia, Musical
Pais: Estados Unidos
Año: 2009
Direccion: Ron Clements, John Musker
Reparto: Anika Noni RoseTerrence HowardJohn GoodmanKeith DavidJim CummingsJenifer LewisOprah Winfrey
Musica: Randy Newman
Fotografia:
Duracion: 98 min.
Guion: Ron Clements, John Musker y Rob Edwards
Produccion: Disney Studios
Sinopsis: Esta es la historia de una joven princesa que vive en el elegante y espléndido barrio francés de Nueva Orleans. Las misteriosas tierras bajas y pantanosas de Louisiana y las orillas del Mississippi narran una historia de amor, embrujo y hallazgos, además de un enternecedor cocodrilo cantarín, hechizos de vudú y el encanto de la música Cajún que lo invade todo. La más reciente cinta de animación de Walt Disney Pictures, para toda la familia.


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