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En la intimidad de una butaca, Los espectadores y sus hábitos de consumo
Dossier
 
     
       
         
   
por: Pablo Ponce
 
   

Reproducimos en esta sección el Punto 2.1.2. LA RECONFIGURACIÓN DEL SISTEMA AUDIOVISUAL BOLIVIANO que forma parte del Capítulo 2 EL HECHO CINEMATOGRÁFICO COMO FENÓMENO MULTIDIMENSIONAL del Libro EN LA INTIMIDAD DE UNA BUTACA de PABLO PONCE, por considerar este aporte como uno de los mayores en la cultura cinematográfica boliviana contemporánea.

 

2.1.2. La reconfiguración del sistema audiovisual boliviano


A principios de los noventa la recaudación de películas a través de salas de cine pasa del 80 al 25 %, a nivel mundial (García Canclini, Néstor (1995). Consumidores y ciudadanos. México: Grijalbo, pag. 132). Esto se debe esencialmente a que la distribución de filmes a domicilio se hace más accesible para todos, gracias a la propagación de la televisión por cable y el video, que circula por VHS primero y luego por DVD . Si a la situación actual del mercado, agregamos como factor, la probabilidad eventual de un mayor acceso a la banda ancha para descargar películas por Internet, obtenemos que ser cinéfilo ya no significa nada hoy en día, en un contexto histórico donde las películas se ven primordialmente por medios diferentes a la alternativa tradicional. Es por eso imprescindible, que cualquier estudio sobre hábitos de consumo considere la reestructuración integral del campo cinematográfico en relación al campo audiovisual. Se trata de caracterizar a los públicos como espectadores multimedia , expresión acuñada por García Canclini, en referencia al consumidor  actual que se abastece de filmes a través de todos los soportes que encuentra a su disposición.

Como vamos a ver en los capítulos siguientes, la estructura de esta red es compleja y no da pie a confrontar lo que, a primera vista, parecerían audiencias cautivas tanto del cine como de la televisión, por ejemplo. Aunque también sea verdad que, una vez identificado algún tipo de filtro –como el del consumo especializado-, se puedan extraer conclusiones más precisas.

En las últimas dos décadas, la proyección a “domicilio” ha superado mucho a su par público en cuanto al dominio de las innovaciones tecnológicas (sonido Dolby Digital, señal digital por cable, televisores LCD con formato wide de proporciones 16:9, etc.), porque sin duda ha sabido sacar partido de la reconfiguración del nuevo mercado.

Sin embargo, la gran pantalla debido a sus características inherentes de resolución, tamaño y capacidad de aislamiento, todavía guarda la ventaja competitiva si de conmover audiencias se trata. Tiene una facultad potencial imbatible para gestar niveles de concentración más altos. La cuestión es que la actual demanda, después de años de verse influenciada por los hábitos de consumo caseros, parece ahora menso dispuesta a fijar su atención únicamente en el film, reclamando mayor énfasis en el aspecto de sociabilidad que pueda ofrecerle la visita a un cine.

Desde esta perspectiva la “ficción” en el sentido más amplio del término, constituye el primer punto de comparación entre ambos entre ambos circuitos, en tanto representa un stock común de abastecimiento por el cual competir.

En el caso nacional de la televisión abierta, la demanda por productos cinematográficos ha disminuido claramente. Sin duda, el acceso mayoritario al cable, que se ha dado en la última década, y el incremento en el parque de reproductores DVD han ocasionado un desinterés de los espectadores bolivianos que han preferido consumir películas  a través de estos dos “nuevos” circuitos. La televisión por aire ha experimentado el mismo síndrome de las salas de reestreno, que venía comprometido su futuro ante la incapacidad práctica para asegurar la vigencia de su cartelera.

Dado que también otros formatos de gran aceptación antes exclusivos del sector, como las series animadas y las telenovelas mexicanas, actualmente se transmiten por canales codificados, las señales abiertas han optado por intensificar la programación de informativos en todas sus versiones: Un análisis de la evolución de precios en los tarifarios de la última década demuestra que éstos han incrementado el valor de sus pases por publicidad, en detrimento por ejemplo de las novelas brasileñas.

Dicha tendencia se acentuará en el futuro, si bien hoy todavía algún canal de raiting, de forma excepcional, difunde películas “recientes” en su franja horaria del domingo, la franja de los precios más altos. Así se da la estocada final al género de ficción en la televisión boliviana que, seamos francos, nunca acabó de despegar. Menos posibilidades tiene de hacerlo ahora, cuando los países vecinos están girando hacia la producción de reality show , programas de chismes o programas de concurso, sustentándose en una relación costo-beneficio más provechosa.

Finalmente, hay que puntualizar que muchos medios nacionales funcionan como nuestras distribuidoras cinematográficas: Son sucursales de grandes cadenas transnacionales que fomentan el monopolio del stock, a través de la distribución fácil, bonita y barata de enlatados extranjeros. En tales condiciones, tratar de prolongar las circunstancias que los benefician.

Las empresas de cable en Bolivia irrefutablemente operan del mismo modo, brindando un repertorio más amplio de películas, aunque el surtido no presente ninguna diferencia entre lo que cada una de ellas propone individualmente: La discrepancia entre paquetes competidores es de 2 canales cada 30 en promedio, dejando por tanto ninguna alternativa real a quien desee ver otra cosa. Tales compañías, sin duda, trabajan con los mismos proveedores.

Asentada en el país desde los ochenta, la televisión paga se ha ofertado siempre a precios muy inflados, fruto de su posición privilegiada en el sector y a semejanza de los otros servicios de telecomunicaciones. La apertura del mercado se ha dado recién en la última década, exponiéndose por fin a las regiones rurales. Actualmente los niveles de audiencia para el circuito se han incrementado notablemente, como lo prueba la instauración de tandas publicitarias locales, que antes a duras penas justificaban su presencia.

Es similar el caso del video, hoy popularmente conocido como DVD en alusión a su versión digital, cuyos antecedentes pueden rastrearse hasta principios de los noventa, cuando la innovación tecnológica del sector abandonaba el BETA a favor del VHS, y que presenciaba el tímido desarrollo del parque nacional de equipos reproductores domésticos.

A la par nacía el mercado pirata, con una intensidad de operaciones que se manifestaría particularmente en este circuito, ejemplificando las consecuencias caníbales que el fenómeno podía llegar a provocar, en el resto del sistema. Efectivamente a mediados de los noventa, se instalaban en el país clubes de alquiler de toda categoría, incluso algunos subsidiarios de cadenas internacionales, que se rehusaron sistemáticamente a pagar por los derechos de exhibición en territorio nacional. En menos de cinco años, dichas empresas ya habían quebrado, víctimas de la competencia ambulante, que se imponía con mayores “ventajas comparativas”: ¿Por qué habríamos de fletar algo que resulta más barato comprar?

Los sobrevivientes tendrían que enfrentar los avances digitales, que para principios del milenio, ya habían logrado ampliar la oferta nacional mediante mejores costos, que resultaron en la substitución paulatina de aparatos analógicos. Si a esto se agrega la duplicación de videos por tales medios posibilita las copias de primera generación, sin el desgaste característico de la calidad, es comprensible  que el comercializador trucho tuviera motivos de sobra para festejar.

Sin embargo, el momento histórico presente maraca el inicio de una nueva etapa, poniendo fin a la producción local de la piratería, justificándose en una relación costo-beneficio más ventajosa para el distribuidor ilegal. Así el negocio se convierte en una actividad de importación: Nuestros nuevos proveedores se ubican actualmente en Perú.

Por esta razón es importante prestar atención a los éxitos nacionales del DVD pirata, pues eso supone un esfuerzo extra de los ofertantes, que sólo se entiende en relación a una demanda excepcionalmente fuerte, más aún si consideramos que los márgenes de ganancia del sector han alcanzado su punto más bajo. Mientras que hoy las películas se venden por 5 BS. (O.70 dólares), al inicio del ciclo los precios rebasaban siete veces ese monto. El colapso del sistema legal de recaudaciones es la consecuencia directa para un medio que no puede competir con tales precios: 5 Bs. apenas cubren el costo por el disco, por la envoltura plástica, por el arte gráfico y ni hablar de los costos operativos por distribución.

Lo mismo sucedió con el VHS, cuando una cinta virgen llegó a costar más de lo que valía una cinta pirata: El sector requiere una inmediata renovación tecnológica, como la que podría ofrecer el Blu-ray, para así volver a la cima del ciclo financiero.

La piratería de importación, refiriéndose también al cable, ha contribuido a la consolidación del monopolio en nuestro país, al menos hace ya una década, como lo demuestran otros estudios nacionales. De hecho, una breve inspección a la plaza de venta en la calle Tiquina (La Paz) – el callejón de los videos – evidenció que los filmes a consideración son siempre los mismos, de los mismos estudios. Incluso la acostumbrada variedad de productos en boga se ha reducido, a favor de la repetición interminable de ciertos títulos. 

De todas formas, esto no parece molestar al espectador que se entrega de lleno al consumo acrítico, preso de las circunstancias. Son algunos públicos especializados los que si se lamentan, al tener que realizar esfuerzos cada vez mayores para conseguir lo que quieren: La homogenización de las existencias ha producido a la larga una escasez de películas de cine-arte, por ejemplo.

El Internet todavía se exime de las condicionantes del sector, pero sus prerrequisitos de acceso, en lo referente a la velocidad de navegación, obstaculizan su expansión masiva. Efectivamente, para que la descarga de películas a domicilio, a través de la banda ancha, sea un hecho rutinario en Bolivia, aún queda mucho camino por recorrer. A falta de mejores opciones, el grueso de los consumidores debe contentarse con bajar archivos de música en cafés-internet o como máximo, abrir los clips en streaming.

Así una proyección a futuro del sistema audiovisual nacional debería contemplar los siguientes puntos:

1. La televisión gratuita y los canales “por suscripción” no brindan una alternativa real de stock, en cuanto a producciones cinematográficas. Efectivamente, superan el repertorio acostumbrado de los cines, pero las películas que difunden traen el mismo sello de la casa matriz: las Majors de Hollywood. Del DVD ni hablar.       

2. Los públicos de ficción audiovisual en Bolivia no se contraponen en apartados, de acuerda a su preferencia por algún circuito de distribución. Ni siquiera los segmentos especializados pueden estigmatizarse como cautivos de alguna plaza, especialmente si consideramos que para construir su abanico de posibilidades, tienen que servirse de todas las opciones a la mano, dada la escasez de productos específicos.

3. El volumen de productos específicos varía de acuerdo a la coyuntura histórica, y por ende a las exigencias de la demanda. Sin embargo el cable, desde la perspectiva costo-beneficio, ofrece una ventaja competitiva interesante para los consumidores. Sin ampliar la gama de selecciones, permite acceder a las mismas películas, pero realizando menores esfuerzos.

4. El audiovisual funciona bajo la premisa latente de obtener primero un bien codiciado. A partir de esa condición, los circuitos de distribución se han estratificado tradicionalmente para poder funcionar. La falta de sincronía actual del sistema causa perjuicio mutuo para sus integrantes. La insistente impaciencia entre lanzamiento de películas en sala, en televisión y en DVD va a provocar las bajas sucesivas de sus miembros, y no sólo de los cine-teatros como podría suponerse.

5. El consumo acrítico se convierte en la característica más prominente del mercado actual, sin duda, fomentado por el monopolio de la distribución. La actitud de los púbicos, que ya no se inquietan ante el hecho, favorece la consolidación del círculo vicioso que ahora determina el funcionamiento del ciclo productivo. La demanda homogenizada de videos crece porque aprovecha la publicidad transnacional, que aparece una y otra vez mediante los canales de cable. Las motivaciones de los espectadores para encontrar alternativas posibles, frente a la uniformidad de la oferta, se frustra eventualmente, inhibiendo cualquier esfuerzo a futuro. Lamentablemente, nos hemos habituado demasiado a la ilusión de la diversidad, sustentada más bien en la multiplicidad de soportes, que en la variedad auténtica de producciones.

6. Las innovaciones tecnológicas del sector no bastan en sí mismas para asegurar la aceptación de los públicos. Dado que se han perfeccionado durante las últimas dos décadas, es lógico presenciar hoy una divergencia de apropiaciones que se manifiesta en función de la edad. Sin embargo, es posible relacionar automáticamente determinados segmentos demográficos, con circuitos específicos de distribución. En mi opinión, los hábitos de consumo del audiovisual nacional se asemeja a un juego de matrioshkas, donde la muñeca pequeña representa a las generaciones mayores, familiarizadas con pocas alternativas de exhibición, mientras que la muñeca grande describe a las generaciones jóvenes, acostumbradas por el contrario a la pluralidad de formatos.

En los días venideros, se programarán con más facilidad los avances que se adecuen a la realidad actual de los mercados bolivianos: La señal digital necesita televisores HD ready; la descarga de filmes por Internet precisa, tanto de un computador multimedia, como naturalmente de acceso ilimitado a la banda ancha.                   

CRÉDITOS Y CONTACTOS
Título: En la intimidad de una butaca Subtítulo: Los espectadores y sus hábitos de consumo Autor: Pablo Ponce Gamarra Resumen: Estudio nacional sobre públicos de cine en sala que, combinando la antropología con el marketing, se dedica por completo a los espectadores y a sus hábitos de consumo. Extensión: 136 págs. incluyen croquis y gráficos Diseño e impresión: Hebrón Impresores Ilustración: Gary Poma
Esta publicación se llevó a cabo con el auspicio de Fundación Educación para el Desarrollo FAUTAPO, a través de su Proyecto de Apoyo al Arte (PROAa), por ser una de las ganadoras de losPRIMEROS FONDOS CONCURSABLES para Investigaciones y Publicaciones sobre Arte, que se lanzaron con el fin de visibilizar y difundir investigaciones que se hayan producido en el sector.
También auspician: Palabras Más, Revista Digital de Arte y Cultura Alianza Francesa Gobierno Municipal de La Paz
Depósito Legal: 4-1-2227-09 ISBN : 978-99954-0-694-3 Impreso en La Paz, Bolivia
2009

CONTACTOS CON EL AUTOR:
enlaintimidaddeunabutaca@gmail.com enlaintimidaddeunabutaca@hotmail.com

DE VENTA EN LAS SIGUIENTES LIBRERIAS
LA PAZ - Escaparate Cultural Av. 6 de agosto 2670 - Edificio Hoy PB Calle 21 No 8446 – Calacoto
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SANTA CRUZ - Lewy Libros  Calle Junín 229
-Cunumi Letrao Calle Beni 48 (entre Sucre y Bolívar)
Para contactos directos con el autor escribir a: enlaintimidaddeunabutaca@gmail.com
   
         
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