
El 29 de octubre de 2008 en el marco de las actividades de la VI Muestra de Cine Latinoamericano organizada por el GRULAC (Grupo Latinoamericano de Cultura), se convocó a una mesa de críticos de cine, entre lo cuales se encontraban Miguel Vargas, Mabel Franco (ambos por el periódico La Razón), Ada Zapata (de la revista cultural virtual Palabras más), Marcelo Cordero (por la desaparecida Fotogenia) Andrés Laguna (por el suplemento La Ramona de Opinión de Cochabamba) y Ricardo Bajo (moderador de la discusión), además de la participación de los cineastas Rodrigo Bellott y Martín Boulocq (vía Skype).
La nutrida conversación se aproximó a temas tan dispares como la agenda cultural, la cultura del consumo cinematográfico nacional y el consumo cultural nacional, así como también se planteó la interrogante sobre si la crítica cinematográfica es un género literario o periodístico. También se conversó, como suele suceder cuando se conversa de cultura entre periodistas, sobre cómo la política estructura de manera determinante el quehacer cultural.
En "Mi alegato a favor de la crítica cinematográfica", un texto fundamental en la arqueología de textos sobre critica cinematográfica en Bolivia, publicado en noviembre en el suplemento La Ramona, Andrés Laguna revisa las participaciones de sus colegas en el evento al cual hacíamos referencia antes y postula una serie de respuestas a los temas vertidos en esa mesa redonda. Acá, nombraremos las tesis de cada una de las características de la crítica que Laguna plantea, y añadiremos una más, que de alguna manera será la primera y fundacional de esta serie de textos sobre la critica en Bolivia, cuya principal característica es la de ser un acto de resistencia.
Según Laguna,
- La crítica "debe tener fundamentos académicos pero no debe ser academicista".
- "El crítico debe ser un provocador, debe desafiar al espectador a que investigue y se interese (…). El crítico no debe ser complaciente con nada ni con nadie".
- "El crítico debe escribir".
- La crítica "debe exigir más y mejores obras, debe seducir al público a que se aproxime a universos que pueden ser enriquecedores".
- "Hacer crítica de cine es un acto de amor..."

A estas tesis añadiremos la de participación y pluralidad, siendo ese el primer principio que se propone en este primer texto.
La participación en tanto garantía de fluidez de la información, puesto que es con el diálogo que se logra otorgar movilidad a un sistema, en este caso el del cine. Además de ello, la participación posee el reconocimiento del otro en tanto tal y de esto se desprende la pluralidad, en el reconocimiento conciente de otra sensibilidad y, de esta manera, su inclusión en el sistema.
De esta forma, tenemos la situación de reconocimiento, al interior de un sistema, de un objeto sensible como es una película y de un sujeto sensible como es el espectador- potencial crítico, el cual, de acuerdo con las tesis de Laguna, debe poseer cierto comportamiento (ética), que refiere su relación al interior del sistema. De la misma manera, este sujeto debe desprender ciertas cualidades morales respecto al cine, las que propician una forma de relacionamiento con éste. Esta forma es fundamentalmente la del amor.
Esta es la intención de este primer escrito, el reconocer un eslabón para la confección de la situación de la critica en Bolivia y a su vez otorgar al lector un ejemplo actual. Para esto, nos acercaremos a lo que la película Sirwiñakuy –dirigida por Amy Hesketh y estrenada el pasado 22 de julio en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz– generó en el público, la crítica, la lectura de la crítica y los mismos realizadores.
CASO SIRWIÑAKUY
La elección de este caso se circunscribe al segundo principio, que se expondrá en un futuro texto, el de la actualidad. Sin embargo, este caso nos sirve para ejemplificar el primer principio de la crítica en Bolivia: la participación y pluralidad.
En Sirwiñakuy, película de la estadounidense Amy Hesketh que continua en cartelera (agosto 2010), el ejercicio de la crítica demuestra su creciente vitalidad y, además, su visibilidad y potencialidad dialógica. En este caso concreto, la crítica fue objeto de análisis por parte del productor de la cinta, el realizador boliviano Jac Ávila, quien hizo uso de espacios públicos diferenciados, como redes sociales, paginas web y prensa escrita. Esto permite, de forma didáctica, ejemplificar el primer principio y aproximarnos a la primera tesis de Laguna.

Tesis 1 de A. Laguna: El critico "debe tener fundamentos académicos pero no debe ser academicista".
Queremos comenzar con la crítica "‘Sirwiñakuy’, el fallido cine erótico boliviano" de Javier Badani, publicada en Tendencias, La Razón, el 25 de julio. En el texto, Badani se acerca a una escena en particular del film. "Anouk [personaje principal de la cinta] termina en la ducha masturbándose (y ni siquiera esta escena es creíble por el mal uso de los planos).
La aproximación academicista radica en la apelación a calificativos de orden moral respecto al uso de planos, expresado lapidariamente "un mal uso" de éstos, lo que permite interpretar la relación moral que tiene el autor con la forma fílmica en primer termino, y la relación de verosimilitud y verdad que demanda de la película, en cuanto la acusa de poco creíble a una acción en pantalla. Éste, creo, es un elemento sintomático al interior de la crítica, que es la apelación moral a la forma y la implicación realista que se desea experimentar en un filme. Esta comprensión del cine tiene una fuerte raigambre academicista, en tanto concibe al cine como un mecanismo técnico narrativo de creador de mundos.
Así mismo, el filme Sirwiñakuy y sus criticas nos ofrecen otro ejemplo esclarecedor, cuando la crítica cruceña Mónica Heinrich V., en su texto "Cuando sea grande quiero ser irreverente" , advierte algo clave en el film: "Hay que tener cuidado con lo "erótico". Se evidencia de manera diáfana la pretensión academicista de la crítica y del crítico en tanto advierte que se debe tener cuidado respecto al abordaje de un tema. Similar estrategia es la que emplea Claudio Sánchez en "Sirwiñakuy, o cómo confundir al espectador" ,en tanto asegura que "algo falla en lo profundo de la propuesta: puede ser la tergiversación de conceptos o el poco profesionalismo con el que se aborda el hecho de realizar un film en el país" puesto que se demanda aclaración conceptual respecto a un fenómeno cultural, el Sirwiñakuy, y a su vez se cuestiona el profesionalismo de los realizadores.
El academicismo que denuncia Laguna se transparenta puesto que en estas críticas, o al menos en esta elección de fragmentos, se demanda un buen uso de planos, se exige aclaración en el uso de conceptos y se solicita precaución para abordar un tema.
Para aclarar esta idea podemos remitirnos a la crítica de Ada Zapata "Me Pega Porque me Duele" cuando señala que "Sirwiñakuy, también es un involuntario y elaborado sadismo de cine de video con mala resolución en pantalla gigante". Destilando una vieja discusión que viene de cierto academicismo radicado hoy en día, en el tercer mundo, que es la dicotomía entre cine y cine en video, Zapata apuesta por otro argumento, académico y técnico: el referido al cine en tanto lenguaje. La crítica tolera la impostura del video llamándolo involuntario y elaborado.
Pareciera ser esta una elección interesada de fragmentos de los textos a los que pertenecen sin embargo esta es, de alguna manera, un principio metodológico para la elaboración de la crítica: tomar partes aisladas de un film para analizarlo, bien sea un plano, una secuencia, una escena, para lograr la unidad de la totalidad desde una particularidad aislada.
Para completar este caso, es necesario mencionar que el productor de Sirwiñakuy realizó al menos dos análisis de las críticas publicadas sobre la película. Este gesto de replica se constituye en un síntoma de dialogo, participación, reconocimiento y pluralidad al interior del sistema cinematográfico. Si embargo, modifica la relación con el objeto de discusión, es decir, la película.
QUÉ ES LA CRÍTICA EN BOLIVIA. EL PRINCIPIO DE PARTICIPACIÓN Y PLURALIDAD.
En correspondencia con este principio es que se intentó, en este primer texto, aglutinar las participaciones que se vertieron sobre un pedazo del filme, un plano, una secuencia una escena, un diálogo, un icono, un símbolo, para, y desde ahí, proyectar una idea sobre la película y su sucedáneo sobre el hombre. Porque todo producto sensible dice algo sobre la condición humana.
En Sirwiñakuy y en el caso de sus críticas –que, además de ser textos profundamente individuales, al ingresar al espacio público se revelan como un espacio de apropiación del film– en esta agrupación de fragmentos se ejemplifica un síntoma de pluralidad: además de su contenido sobre una obra, la crítica se reconoce como un texto abierto, que permite su interpretación. De ahí se desprende el problema de toda interpretación sobre la obra: cuestionar si ésta posee una apertura interpretativa infinita o si por lo contrario es una obra cerrada. Valga decir, en este sentido, que el gesto del productor de la cinta al responder a las críticas insinúa, al menos de forma velada, que Sirwiñakuy es una obra cerrada, y que hay que experimentarla de acuerdo a ciertos parámetros. Un gesto que, evidentemente, se distancia de cualquier pluralismo.
Acá, surge otra pregunta: ¿cuál es la justificación política para la crítica en tanto acto de resistencia? La crítica en Bolivia puede, además de los principios que se mencionan, ser un acto de resistencia. Sobre esta característica se comentará al final de estas entregas.
