A 30 años del asesinato de Luis Espinal les presentamos una entrevista con Carlos Mesa y Liliana de la Quintana, ellos conocieron de cerca a Espinal y aquí comparte con nosotros algunos puntos de vista.
Por: Sergio Zapata
Sergio Zapata (SZ).-¿Cómo conoció al padre Luis Espinal?
Carlos Mesa (CM).- Cuando volví de España, donde estudie literatura, me vincule muy rápidamente con grupos culturales y como era muy aficionado al cine me intereso un curso que daba Lucho Espinal en la Universidad Católica Boliviana, te estoy hablando del año 1974, el curso de formación cinematográfica, ahí conocí también a Amalia de Gallardo.
A partir de esta experiencia me integre también al Cine Club Luminaria, que era uno de los escenarios de debate mas interesantes que había en la ciudad de La Paz, se realizaban en el Cine 16 de julio, algunos debates los dirigía el propio padre Luis Espinal.
Dado que a partir de 1975 empecé a trabajar en el departamento de espectáculos de la Alcaldía y creamos la Cinemateca Boliviana ya nuestra relación se convirtió en algo más horizontal, mas de amistad con Luis Espinal junto con Pedro Susz.
Para mi Luis Espinal fue un verdadero maestro en la critica de cine, yo ejercí la critica de cine casi 10 años en varios periódicos y aún guardo todos los recortes de las criticas de Lucho, el empezó en 1968 e hizo su última critica pocos días antes de morir en el Semanario Aquí
Liliana de la Quintana (LQ).- Conocí a Luis Espinal como maestro de Teoría del cine en el Primer Taller de cine de la UMSA de 1979, poco tiempo de recuperada la democracia en Bolivia.
Daba clases magistrales a los 200 alumnos que estábamos cursando el taller, con todos los ejemplos de los géneros y los temas que se desarrollaban en la cinematografía del mundo y la relación que había con la realidad boliviana. Tuve clases durante un año, hasta prácticamente la semana de su asesinato.
SZ.- En lo pedagógico de Luis Espinal, que virtud destacaría de él…
LQ.- La pregunta que nos formuló Luis un día en su clase fue fundamental en nuestra vida privada y en la profesional. Puso en nuestras manos la pequeña cámara de cine super 8 que teníamos en el Taller de Cine y nos preguntó que haríamos con ella, que tipo de imágenes queríamos filmar, ¿a quién queríamos dirigirnos y por qué? y ¿qué tenía que ver nuestro trabajo con la realidad boliviana?
También nos recordó que esa cámara era un "arma" y muy poderosa y que teníamos una responsabilidad al manejarla.
30 años después seguimos contestando a Luis, o tratando de contestarle con los videos que hemos realizado con Alfredo Ovando, mostrando la realidad de Bolivia, sobretodo del área rural, de las minas, de los pueblos indígenas, de las mujeres y de los niños y niñas
CM.- Yo te diría que un elemento interesante en la figura de Espinal es que era una persona poco estridente, poco dado a la figuración, era una persona muy sobria, una persona cordial sin ser una persona excesivamente expresiva.
Desde el punto de vista pedagógico era un hombre de una racionalidad extraordinaria, organizado, muy claro, era una persona que te explicaba las cosas con muchísima transparencia, con muchísima convicción, un gran profesor
SZ.- Hay un legado cinematográfico y otro ético periodístico, cual podría sopesar usted.
CM.- Son dos elementos distintos y complementarios, no puedes entender el trabajo de Espinal sin combinar ambos. Él era un gran profesional, era un erudito, era un hombre que manejaba los temas de cine con un dominio absoluto y en ese sentido era una persona de gran excelencia, pero a la vez era un hombre terriblemente duro consigo mismo, de gran coherencia y absolutamente consecuente entre lo que pensaba y lo que decía y entre lo que decía y lo que hacia. Y esto es muy importante, encontrar una persona que no solamente te dice que no solamente tienes que ser una persona comprometida con tu sociedad, que tiene una visión critica para el cine comercial y que cree en el cine comprometido, sino que lo aplicó rigurosamente en su vida diaria como sacerdote, como hombre comprometido con Bolivia y finalmente como político, porque los últimos años de su vida, transformo la visión política que tenia en torno al cine en una acción política en la sociedad boliviana
SZ.- ¿A 30 años de su asesinato cual considera que es el legado de Luis Espinal?
LQ.- Por supuesto que hay un enorme legado, el legado espiritual de Espinal con su ejemplo, su consecuencia, su generosidad, su claridad.
El encontró a Dios en el prójimo, en la sonrisa de un niño de un barrio marginal, en los migrantes y sus penas, en la entrega de las mujeres mineras que abrieron el camino de la democracia en Bolivia. Una frase que recuerdo mucho de sus oraciones a quemarropa: Para qué buscar a Dios en el misterio cuando está tan patente en la vida misma.
CM.- Principalmente son dos: el más importante es el humano, yo creo que Luis Espinal es un ejemplo; un ejemplo de vida, un ejemplo de coherencia, un ejemplo de consistencia entre carne y espíritu.
Desde le punto de vista de boliviano yo admiro a Luis profundamente porque es difícil, mucho más difícil entregar tu vida por un país que no es tu país de origen y la famosa frase celebre, que algunos bolivianos la aprendieron de memoria: es más valioso escoger una nación que nacer en una nación, porque quien escoge una nacionalidad esta definiendo algo de manera voluntaria. Nosotros hemos nacido aquí, nos gusta mucho, poco, nada, pero amo profundamente Bolivia, de algún modo es tu destino, en este caso él escogió su destino y como decía el Quijote lo más importante que puedes dar por tu honor y por tu honra es tu vida, y eso es lo que Espinal hizo.
SZ.- ¿Cree que hay una generación influenciada directamente por él?
LQ.- Si, la más privilegiada fue mi generación que lo conocimos y bebimos de sus enseñanzas y tuvimos su ejemplo en vida, pero también hay una influencia en la vida de mis tres hijos y seguramente habrá en la de sus hijos. Luis no ha muerto, vive en el corazón de cada persona que busca la libertad, la justicia, la democracia.
SZ.- ¿Cómo considera que debiera hacerse justicia a la memoria de Luis Espinal a 30 años de su asesinato?
LQ.- El mejor homenaje es ser consecuente con los principios que el abrazo y por los que dio su vida. En lo personal quiero hacer un video que muestre la resurrección de Espinal cada año que pasa, pues no falta una escuela, una promoción de bachilleres, una calle, un barrio al que le ponen su nombre, para recordarlo, pero también para recordarnos que la libertad y la justicia no mueren
CM.- Yo creo que el mejor homenaje que se le haría seria el de reafirmar nuestra vocación democrática, sobre todo en el caso de él, que es un ejemplo como persona y como boliviano, el entender que la tolerancia y el respeto al otro, independientemente de que apellide Quispe o Espinal, debiera ser indistinto, debiéramos respetar a nuestros compatriotas por lo que son como seres humanos, no por su color de piel o por el apellido que tienen o si son de origen indígena o mestizo o europeo, simplemente porque son seres humanos.
Yo creo que Luis nos enseño algo fundamental, que somos seres humanos. Además de su compromiso religiosos, como sacerdote, como católico, pero esto vale también para quienes sean católicos, pero para quienes no los sean el sentido humanista de Espinal nos enseña eso, podremos ser tolerantes y respetuosos del otro porque es otro como yo, tan ser humano como yo. Este creo que es el punto más importante de su lección espiritual y humana.