La Escuela de Cine y Artes Audiovisuales de La Paz (ECA) ha logrado, con el pasar de los años, ser reconocida a nivel local y nacional como un referente de la formación audiovisual en Bolivia. En esta oportunidad conversamos con Iván Molina Director Académico de la ECA.
En la búsqueda de contar la historia de la Escuela, les proponemos un reportaje donde el protagonista es Molina y sus respuestas son los hilos que dan cuerpo al tejido que cuenta la vida de una institución que aporta al desarrollo del audiovisual boliviano.
ASÍ NACIÓ LA ECA
Estamos hablando del 2002. Ese año varios egresados de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba (EICTV), tuvimos la intención de lanzarnos a dar algunos Talleres de Cine en La Paz, hasta ese momento, no había este tipo de oferta en la ciudad.
Como antecedentes podemos recordar el trabajo del Grupo UKAMAU quienes impartían Talleres de Cinematografía en alguna época. Luego, el intento de la Escuela Andina de Cinematografía impulsada por Beatriz Palacios y UKAMAU, que no logró regularidad, o sea, hicieron un par de talleres con gente del mundo cinematográfico latinoamericano, que no se logró plasmar en un proyecto concreto. Además, hay que mencionar el esfuerzo del Movimiento del Nuevo Cine y Video Boliviano (MNCVB) y el ASOCINE quienes organizaron cursos esporádicos con diferentes características.
Es por eso que desde 2002 se lanzan talleres, pero está vez bajo la dinámica de una escuela, y antes de hacer públicas las convocatorias se establece la Escuela de Cine y Artes Audiovisuales (ECA). En principio estaban involucrados Juan Pablo Urioste, Germán Monje, Miguel Valverde, Roberto Lanza, Gustavo Portocarrero, Ramiro Álvarez, y el Consejo Nacional del Cine nos dio una mano en el área de coordinación, en esa época el CONACINE estaba a cargo de Eduardo López. Eran cursos de 3 o 4 meses que los avalaba esta institución, aunque ya estaba establecida la Escuela.
LOS PRIMEROS ALUMNOS
En 2004 notamos que había una cierta irresponsabilidad de nuestra parte con los alumnos que habían hecho un taller corto, entonces nos hicimos la pregunta: ¿qué hacen ahora los estudiantes?. Vimos que este trabajo requería un compromiso social y académico con los alumnos, así que decidimos impulsar un curso regular. Empezamos a hacer el diseño curricular para ver cómo poder trabajar un proceso, que en principio fue de dos años, y a partir de esto vemos la necesidad de recurrir a otro tipo de mallas curriculares.
EL SALTO DEL TALLER AL CURSO REGULAR
Al principio la idea era dar cursos: de fotografía, de montaje, un poco porque veíamos la coyuntura inmediata. Creo que hay una generación que no asumió la responsabilidad de formación regular, de compartir conocimientos. Nosotros nos sentíamos con la obligación de que debíamos hacer eso, y es así que comienzan los talleres. En este proceso vimos que los cursos cortos, habían quedado cortos. Fue así que surgió la necesidad de hacer algo de largo aliento. Conociendo un poco la experiencia de otras escuelas pensamos en que fueran dos años.
Diego Mondaca estuvo dos años en la ECA para luego ingresar a la Escuela de San Antonio de los Baños en Cuba, su cortometraje La Chirola ha sido el trabajo boliviano más premiado a nivel internacional de 2009. Daniela Cajías acabó el curso regular en la Escuela y siguió un camino similar al de Mondaca, accediendo a la beca en Cuba, ella es una de las mejores fotógrafas en el país, su trabajo en Rojo, Amarillo, Verde (Bastani, Bellot, Bulocq) y Hospital Obrero (Germán Monje) ha sido elogiado por la crítica especializada. Mauricio Durán fue alumno de la ECA y acaba de ganar el II DOCTV Latinoamérica con su proyecto Bala perdida. Juan Pablo Richter se graduó en 2009 del Programa de Dirección de Cine en la Universidad Católica Boliviana y su cortometraje ¿De qué color es el cielo? ha sido muy bien acogido por el público y la crítica, él también pasó por las aulas de la ECA.
Adán Sarabia es el director más prolífico egresado de la ECA, dirigió el primer mediometraje que representó la tesis del grupo de egresados, se trata de Licorcito de coca (2007). Sarabia trabaja en la post producción de sus dos nuevas obras, Los gringos no comen llajua y La Araña, que está protagonizada por Jorge Ortíz.
LA ECA ES LA PRIMERA ESCUELA DE CINE EN BOLIVIA
La Escuela se fundó con un grupo de personas comprometidas con el audiovisual boliviano, ahí estaba Roberto Lanza, quien se fue a Cochabamba y creó La Fábrica con la intención de replicar esta experiencia en otras ciudades. Filosóficamente estas escuelas son diferentes, nuestros públicos meta son distintos.
HACER UNA PELÍCULA
La Escuela no es productora, la Escuela es una institución de enseñanza y aprendizaje. Si yo voy a empezar a hacer películas, dejamos de tener la esencia de Escuela. Nosotros podemos apoyar algunos proyectos interesantes con el pequeño equipo que tenemos, pero nuestra función social es la de formar a la gente.
LOS OBJETIVOS DE LA ECA
La idea es que quien entra a la Escuela tiene como misión aportar a la cultura cinematográfica del país, aportar a la historia audiovisual. Cada obra que los alumnos realicen debe ser de utilidad a la sociedad en que viven, eso es algo que tratamos de no perder. Pero para eso también exigimos que en esa visión de la Escuela haya una visión de país, y esto tiene que ver con una discusión permanente.
Nosotros creemos que todavía hay un país que tiene distancias sociales que también se marcan desde el punto cinematográfico, y que el aporte está en el punto de vista de cada realizador. Todo esto sujeto a dos principios básicos que son: la sensibilidad artística y la sensibilidad social. Entre ambos elementos se debe lograr equilibrar o concretar cada obra audiovisual, también intentamos que cada obra sea colectiva, tratamos de que haya un involucramiento permanente y una lectura adecuada del contexto social en el que vivimos.
Una sociedad individualista y comercial no es lo que buscamos sino, una sociedad que comparta y que equilibre, que sea equitativa, inclusiva, que por encima del realizador exista un aporte a la justicia social.
SU EXPANCIÓN A OTRAS CIUDADES
La ECA empieza a trabajar en la ciudad de El Alto en 2005, como resultado de que el CONACINE nos invitó a dar talleres audiovisuales orientados hacia la cinematografía. Ahí trabajamos entre tres o cuatro meses, el resultado fueron cortometrajes y ejercicios de alta calidad, lo importante es que uno de los cortos que se habían realizado en esa ciudad ganó el FENAVID 2006. Esto nos impulso a proponer a la gente de la Alcaldía de El Alto, que se cree una Escuela de Artes Audiovisuales en esa ciudad, ya había la experiencia de la Escuela Municipal de las Artes y nos parecía importante que se incluya cinematografía. Es así que el 2006 sale la convocatoria para que los jóvenes participen del año de cine y se presentaron 600 personas. El primer año solamente quedaron 50, de los cuales egresaron 24, 18 de ellos trabajan ahora en Canal 7 Bolivia TV.
La Escuela en El Alto funcionó hasta finales de 2008 y cesó sus actividades porque los alumnos quisieron hacerse cargo de la dirección. Así fue que la ECA volvió a trabajar solamente en La Paz, con los alumnos alteños que estaban en tercer año, ellos decidieron seguir con nosotros el proceso de aprendizaje.
LA ESCUELA Y SU ALIANZA CON BRASIL
Te voy a contar un poco el antecedente, yo participé durante varios años en el Festival de Cine de La Habana y ahí conocí a un docente de la Universidad Federal de Goiás (UFG), fue entonces que mientras charlábamos dijimos: estamos tan cerca y tan lejos a la vez, porque no tratamos de juntarnos en algún momento. Esto fue en 1998.
En 2006 nos volvimos a encontrar y él me dijo que los alumnos de la UFG querían conocer Bolivia, él tenía interés en hacer un intercambio, así fue que le dije que hiciéramos un trato, donde los estudiantes vinieran pagando ellos sus pasajes y la comida, entonces nosotros les daríamos alojamiento. Ahí nació el Proyecto Brabo (Brasil – Bolivia).
Entonces abrimos un Coloquio para discutir que políticas comunicacionales debería tener Latinoamérica, los estudiantes comenzaron a debatir y crear proyectos conjuntos. Este encuentro duró dos semanas en La Paz, pero al irse los estudiantes nos dijeron, ahora nos toca recibirlos el próximo año. En 2007, cerca de 30 jóvenes bolivianos se van al Brasil a continuar la experiencia que comenzó aquí.
La primera versión del Taller Internacional Sin Fronteras se llevó a cabo el 2008 en Bolivia, con el resultado final de 6 documentales que fueron exhibidos en el Museo de Etnografía y Folclore (MUSEF) de La Paz. En su segunda versión 2009 se produjeron en Brasil un total de 14 documentales.
LA ESCUELA: SU OFERTA Y SU RECONOCIMIENTO
Todos los alumnos regulares que han estado en la Escuela están trabajando en el medio audiovisual, este no es un espacio donde la gente se forma y luego hace otras cosas, eso sí nos preocuparía. La mayoría de los estudiantes egresados están ligados al mercado laboral a nivel nacional.
Como en Bolivia no hay un techo académico a nivel del audiovisual, vivimos legalmente bajo el convenio con el CONACINE de acuerdo al artículo 31de la Ley del Cine (Nº 1302) que dice: El Consejo Nacional de Cine (CONACINE), propiciará la creación de una escuela especializada en la formación de técnicos cinematográficos y audiovisuales, en el ámbito de las instituciones dedicadas a la educación técnica o en forma independiente. Así que la ley del Cine nos ampara bajo este punto de vista.