Por: Claudio Sánchez
Fotografías: Cinemas Cine / Bolivia Lab 2010
¿Qué significa para el Programa Ibermedia apoyar el segundo Bolivia Lab?
Para Ibermedia es muy importante apoyar toda la cinematografía boliviana, toda la efervescencia, todas las ganas de creación que hay en Bolivia. Esto en el sentido de que concuerda con los puntos de vista de la cooperación para el desarrollo, para generar identidad, y con el objetivo de generar puestos de trabajo. Así mismo, mi visita tiene que ver no sólo con la necesidad de fortalecer una industria cinematográfica cultural que sea sostenible en el tiempo, sino de que sea una actividad permanente que cumpla con estos objetivos, que para Ibermedia son fundamentales.
El Programa Ibermedia ocupa un espacio en el imaginario colectivo que responde al financiamiento para la realización de largometrajes. En este caso la figura es distinta: la experiencia del Bolivia Lab es muy similar a la del Morelia Lab, ¿Cuáles crees que son las diferencias entre estas dos experiencias?
Estuve en la última edición del Morelia Lab y tengo que decir que la experiencia fue muy satisfactoria, en el sentido de que estaba orientada a algunos ejercicios de pitching, destinados a profesionalizar la comunicación de los productores a la hora de vender sus proyectos, de acceder a mercados, de buscar socios financieros y entablar posibles relaciones entre co-productores. Allí, el ejercicio era muy técnico, desde el punto de vista de cómo hacer un pitch, pero también habían una serie de actividades que considero que fueron muy positivas, muy constructivas a nivel de distribución. Quizás la diferencia en el caso del Bolivia Lab es que acá no solamente se estaría poniendo énfasis en el ejercicio de una cuestión técnica, sino que además se está abriendo de manera notoria toda la actividad cinematográfica y todo lo que esto implica en otros campos como pueden ser la distribución o la exhibición de las películas. También hay conexiones entre las dos iniciativas, el hecho de que vengan los productores y directores con sus propios proyectos y comiencen a experimentar cómo los ven los otros productores, qué posibles virtudes o defectos encuentran en sus propios trabajos. Realmente es un punto de conexión entre ambas iniciativas que considero que es muy positivo. Igualmente, tanto Morelia Lab como Bolivia Lab, son iniciativas que en definitiva redundan en el beneficio de la comunidad cinematográfica iberoamericana. Si me lo preguntas así, da un poco igual dónde se celebre, en el sentido de que al final los profesionales de la industria – digamos que esta es una industria endogámica – casi siempre hablamos de la misma gente que está haciendo cine.
Son 18 los proyectos que participan del segundo Bolivia Lab, 3 de ellos son de Bolivia ¿Cuáles son las expectativas que tienes con los trabajos bolivianos?
Las expectativas son muy altas en el sentido en que realmente nosotros no imponemos un soporte, no imponemos que la película sea acabada en 35 mm, o que sea rodada en digital o con la Red Cam. Lo importante es que vaya a salas de exhibición comercial. Incluso puede ser exhibida en DVD, en formato digital. Lo que de alguna manera quiero dar a entender con esto es que no necesitamos proyectos de elevados presupuestos, con grandes efectos visuales, lo que buscamos son co-producciones, son escenarios donde se compartan experiencias cinematográficas. Además de esto, existen otras modalidades no menos importantes, como pueden ser el desarrollo de proyectos, o la formación como es el caso de Bolivia Lab, donde la ayuda de Ibermedia es a través de la apertura de espacios de formación. Yo creo que Bolivia es un país que tiene un potencial cinematográfico enorme con gente muy joven, con ganas de hacer muchas cosas, y creo que es el momento de ir a por todas.
¿Cómo ves la realidad cinematográfica latinoamericana, donde muchas películas son hechas con equipos técnicos multinacionales?
Hay muchas maneras de co-producir, de emprender una empresa tan complicada como es una co-producción internacional. Puede ser a través de la intervención tanto de técnicos como de actores que procedan de distintos países, o también pueden ser en muchos de nuestros países la co-producciones financieras, es decir, co-producciones donde no necesariamente se “obliga” a un país minoritario a realizar una serie de aportes en técnicos y en actores, sino que puede realizar aportes en inversión, en servicios, en post-producción, etc. Por ejemplo, si se da una co-producción entre Chile y Portugal y la historia es eminentemente chilena, no tiene sentido que aparezca un primo portugués, por decir algo. Entonces nosotros damos cabida a las co-producciones financieras para sopesar este tipo de dificultades en cuanto a lo lingüístico, sobre todo de cara a los actores. En cuanto a lo técnico, realmente se están profesionalizando cada vez más y creo que eso responde a un esquema de estandarización del trabajo. Es decir, si conseguimos que cada vez existan más estándares comunes y puestos de trabajo normalizados en sus funciones, seremos capaces de superar posibles dificultades de prácticas profesionales o dificultades lingüísticas. Todo responde a la profesionalización y estandarización: si conseguimos una industria que sea regular, que se sustente, que sea sostenible en el sentido de que, por si misma vaya generando suficientes beneficios como para poder ir emprendiendo proyectos nuevos, estaremos contribuyendo verdaderamente al desarrollo de la estandarización. Si por el contrario nos reducimos a esfuerzos puntuales, intermitentes, anecdóticos, entonces no estaremos contribuyendo en nada, y los procesos cada vez se harán de una manera distinta y eso derivará en mayores costos.
¿Cómo anda la salud del Programa Ibermedia?
La salud anda muy bien, quiero decir que en el caso de Bolivia el país anda completamente al día en cuanto a los compromisos que tiene asumidos. Creo que sería muy oportuno fomentar la participación de las instancias bolivianas en el seno del Comité Intergubernamental, esto quiere decir que, el máximo órgano de gobierno del Programa, quien decide los proyectos y con qué cuantías son apoyados estos proyectos es el Comité Intergubernamental. Esto no es otra cosa que una representación de entidades oficiales de cada uno de los Estados miembros, en el caso de Bolivia es CONACINE. Es importante que los países participen, que se involucren, que los diálogos y conversaciones del Comité Intergubernamental no sean solamente entre dos países poderosos, sino que se tenga la visión que este es un fondo multilateral de 18 países en igualdad de condiciones, y Bolivia cuenta como cualquier otro país, exactamente igual, en los mismos términos. Por tanto, es importante que instancias públicas bolivianas sigan ejerciendo y sigan potenciando su papel de representación de Bolivia y de las cinematografías emergentes en el seno del Comité Intergubernamental. Siempre hay que tratar el carácter multilateral de un Fondo de 18 países en igualdad de condiciones. En el momento en el que la balanza se tuerce para lo que diga uno o lo que diga otro país, porque son los que más dinero ponen, en ese momento deja de tener sentido cualquier iniciativa multilateral, y no haría falta tener un Fondo de cooperación para eso, bastaría tener un fondo financiero y nos ahorramos las reuniones los costos y todo.
¿Ibermedia pondera el cine joven o prefiere fortalecer propuestas consolidadas?
Uno de los aspectos que yo destacaría como positivos de Ibermedia es que no hay reglas a la hora de apoyar determinados proyectos, no hay un perfil del Proyecto Ibermedia por así decirlo. Creo que sería tremendamente injusto decir que solamente vamos a apoyar a cineastas consolidados y también sería tremendamente injusto si decimos que sólo vamos a apoyar a los jóvenes. Es más cuando se hace la distinción entre cineastas consolidados y gente joven que está empezando siempre tengo la impresión que hay una suerte de espacio intermedio de profesionales con una relativa madurez que ni son cineastas consolidados ni son precisamente cineastas jóvenes. Por qué se van a quedar atrás este tipo de cineastas, que hasta ahora no han tenido oportunidad de emprender sus proyectos. Ibermedia no tiene un perfil determinado de proyectos, creo que es algo muy positivo del programa porque abre el abanico de posibilidades. En el Programa hay proyectos de cineastas tremendamente consolidados como Pino Solanas y también hay operas primas que salen en su momento como es el caso de La ciénaga de Lucrecia Martel o El custodio de Rodrigo Moreno. Otra cosa distinta, y esto es una opinión personal, es que creo que sí deberían haber ciertos criterios de selección en el seno del Comité Intergubernamental. Esto es algo que competería a las autoridades cinematográficas de cada uno de los países dentro de este comité.