En este segundo texto, que continúa lo planteado en la primera entrega, describiremos el segundo principio para la crítica en Bolivia, el de actualidad, siguiendo la propuesta de Andrés Laguna enumerada en nuestro texto anterior. Tomaremos como ejemplo un caso particular. De esta manera, el presente y sucesivos textos podrán entenderse como el reconocimiento hacia una crítica cinematográfica participativa, plural y actual que aparece en ésta primera década de siglo.
Contrastada con la idea de academicismos, que en última instancia pretende cosificar las ideas y dotarlas de versatilidad contingente a las preocupaciones e intereses de quien las domine, la actualidad se erige frente a esta situación desmesurada en el ambiente de la crítica de arte y en la especificidad de la crítica cinematográfica.
La actualidad, la posibilidad de pensarla es, después del de participación y pluralismo, la base de este proyecto sobre la crítica de cine en Bolivia, en tanto la actualidad sólo puede ser aprehendida ahí donde se reconozca el carácter plural de ésta y, por extensión, de los sujetos que la comprenden. Así, la actualidad se somete al primer principio, el de participación y pluralismo.
Sin embargo, la actualidad es en un primer momento una postura ética que refiere la posibilidad de pensar lo actual (diferente de lo novedoso) desde el lugar identificable del autor, el crítico.
Qué es la critica en Bolivia: Principio de Actualidad
Puede caracterizarse este momento como el instante de vinculación entre la crítica y la sociedad en la figura de la obra cinematográfica, siendo ésta un producto simbólico social, distinto a una emanación de la sociedad y de su tiempo. Valga la aclaración que la interpretación de que la obra de arte es una emanación de la sociedad y de sus condiciones materiales es superada por el olvido en que ésta incurre, olvido que hace del individuo un sujeto estático sometido a una estructura. Pues bien, la obra como objeto simbólico es la actualización de un imaginario, es decir la representación de una idea.
La crítica es lo mismo en tanto representación de una idea cuyo origen se encuentra en la obra. Sin embargo la crítica significa, señala, cataloga y ordena, desde la individualidad del critico. Es con esta situación que el crítico se actualiza, toma forma desde el ejercicio de sus libertades y sus facultades.
Sin embargo, de esta manera, la critica es actualidad en tanto somete los objetos culturales a una catalogación necesaria para propiciar la circulación y el intercambio de lo fundamental, la idea de la obra cinematográfica. Tanto es así que la critica confecciona imágenes, crea signos y erige ideas sobre una base (in)finita que es la cinefilia.
Esta idea –esta actualidad– es despliegue del amor (la cinefilia) o de la teorética, e incluso de ciertas formas éticas que se actualizan en y con la experiencia cinematográfica, mediadas por la escritura en la figura de la critica, para conferir a sus vicisitudes aprehendidas con el filme el carácter de real, como conceptos e imágenes.
Pero la actualidad de la crítica no es esta herencia idealista de la actualización, sino que se refiere a algo mucho más cotidiano que es el reconocer el grado de pertinencia de la obra cinematográfica. Para comprender esta situación "Airampo o el nacimiento de un cine chichero" de Santiago Espinoza es un texto esclarecedor.
Actualidad: Airamppo (Miguel Valverde y Alexander Muñoz, 2008)

Para Santiago Espinoza, en su critica "Airampo o el nacimiento de un cine" (La Ramona, 2008), la película de Miguel Valverde supone la fundación o, como dice el texto, el nacimiento de un cine.
La actualidad radica en la identificación de marcas, desde la cinefilia, hasta la identificación de un modo de producción distinto del convencional, en nuestra escasa cinematografía, como elemento extra cinematográfico, para proyectar una idea original: la de un cine chichero.
La critica cinematográfica, con este ejemplo, denuncia la aparición de un objeto nuevo (signo), lo nombra y lo identifica, actualiza una idea haciendo uso de la escritura para conceptualizarla. En este ejercicio radica la re-politización de la critica, en tanto uso de lenguaje para crear un orden y caracterizarlo, permitiendo crear relaciones de oposición. Además de ello, este ejercicio remite inmediatamente a una condición necesaria de pensar la actualidad, que es el compromiso con lo real.
Evitando la discusión ontológica que demanda lo real, la critica en su actualidad relaciona las condiciones fácticas de la producción, distribución, proyección y consumo de la obra, desde su lugar privilegiado de origen: el de ser espectador. Este compromiso con lo real se erige desde el auto-reconocimiento como espectador y, por tanto, como alguien que demanda y posee necesidades, intereses y frustraciones.
Desde esta posición nuevamente idealista, la crítica piensa la actualidad desde su lugar, para proyectar, como ocurre con Santiago Espinoza, la idea del "nacimiento de un cine". Pero esta actualidad no es lo mismo que novedad: la primera actúa por exclusión sobre la segunda ya que la novedad es un criterio de mercado, esfera de la cual huye la critica por su carácter corrosivo y perturbador.
Lo actual es distinto de lo novedoso. La novedad es lo nuevo en tanto eso, objeto aparecido en el campo visual, lo que no lo constituye en algo actual; por ello lo actual, por lo general, tiende a modificarse con el paso del tiempo, mientras que lo novedoso tiene tiempo de vida y está marcado por los usos que le otorga el mercado, por ejemplo, el cine industrial. Éste es emanación de un aparato de producción cuyo fin es el de ocupar las salas garantizadas, garantizando su exhibición.
La radicalidad
La radicalidad de la actualización es la facultad de la crítica para ordenar, nombrar, decir y representar las cosas. Como sus únicos pertrechos, tomando como enclave una particularidad de la película –una escena, un plano, una secuencia, un dialogo, una icono o un símbolo– para edificar desde ahí una idea única, autónoma e individual.
La radicalidad de la actualidad para la crítica es la radicalidad de la existencia, del sentimiento trágico de la vida, puesto que la actualidad es el reconocimiento de que la obra y el crítico son perennes. Sin embargo, la crítica permite corromper la fatalidad y el olvido que acosan a la obra de arte.
Es con la actualidad que la crítica se erige frente a los academicismos. La actualidad pensando en la obra como una idea y como revelación de lo bello (o, al menos, como posibilidad).