La década de los 30 se inauguró con el estreno de Wara wara (José María Velasco Maidana), pieza fundamental de la historia del cinematografía en Bolivia y de la cultura en nuestro país. Ésta fue una década que permitió que en el "infierno verde" se dé origen a nuevas ideas de la sociedad y de la nación.
Con Wara Wara se logra, como el cine lo hace masivamente a diferencia de cualquier otra forma artística, plasmar la memoria y el imaginario de una época y poner en evidencia un debate del cual no podemos huir, el de la identidad, la pregunta por el sentido de este país y de sus hombres.
Es en esa convulsa década que el arte, en sus formas musicales, teatrales, literarias y cinematográficas, cuestionaba sobre el qué somos como país, de donde venimos y hacia donde vamos. Ésta es una de las facultades de las artes y quizás la labor de la critica se desprende de ella: el preservar, difundir e interpretar el patrimonio intangible de los pueblos plasmado en su producción sensible.
En este menester, de mirar el pasado, no para comprender el futuro sino para comprendernos a nosotros mismos, que el pueblo boliviano recuerda los 30 años del golpe militar, perpetrado el 17 de julio de 1980, a la cabeza de García Meza.
Con motivo de la conmemoración de esta aciaga fecha es que se efectuarán una seria de actividades en todo el país. La cinematografía se pliega a ello y a ésta la revista Cinemas Cine, realizando la reposición de El Combate (1959), film de Marcelo Quiroga Santa Cruz, desaparecido el 17 de Julio de 1980, cuando se efectuaba la toma de la Central Obrero Boliviana por parte de las fuerzas armadas.
En este sentido conmemorativo es que Sebastian Morales y Claudio Sánchez nos ofrecen una relectura de El Combate y a su vez nos permiten revisitar la figura fulgurante de alguien que cultivó, en un primer momento de su vida, su sensibilidad artística para, luego de un largo proceso, cultivar su sensibilidad social, hecho que devinó en la elección por la acción política, como el caso de unos de los intelectuales más importantes del siglo XX en Bolivia: Marcelo Quiroga.
Ambos casos, tanto el de Wara Wara como en El Combate (con las distancias tanto temporales como sensibles) nos permiten revistar la memoria, en tanto obras de un tiempo, y nos posibilitan volver a vernos como remanentes de una historia, en el entendido de que la imagen encierra fantasmas, contiene memoria y libera emociones.
(No) sólo de imágenes se alimenta la memoria…
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