La Paz, 6 de julio del 2010 (Cinemas Cine) Si hay algo que podría definir a Sirwiñakuy, la producción boliviana que se estrena este próximo 22 de julio, es la diversidad. Elementos a simple vista dispares, como la intimidad de una pareja, la música de El Papirri y las composiciones de Paganini, se articulan en una película diferente en la cinematografía boliviana.
Dirigida por la norteamericana Amy Hesketh y producida por Pachamama Films, a la cabeza del realizador boliviano Jac Ávila, Sirwiñakuy fue filmada el año 2008, con un bajo presupuesto y un equipo de tan sólo siete personas. El guión, escrito por la misma directora, desarrolla la historia de un romance, donde las relaciones afectivas rozan el sadomasoquismo y van más allá de lo convencional. "Con esta película quiero contar una historia para mirar que es lo que pasa al interior de una relación de pareja, detrás de las puertas de este romance, en su ámbito privado y desconocido", explica Hesketh a Cinemas Cine.
Hesketh venía trabajando en el guión de la película varios años antes de realizarla. El 2005, cuando llegó a Bolivia para la producción del documental Outbreak del canal National Geographic, conoció a Jac Ávila y comenzó a trabajar en su productora. El 2007, la directora volvío a su guión convencida de que la ciudad de La Paz era el escenario ideal para su propuesta. "Esta ciudad es una inspiración, por todas las culturas que conviven en ella, por toda la diversidad. La Paz, donde todo crece y se derrumba a la vez, es un universo en sí. Es un lugar para imaginar".
Jac Ávila, quien además de producir la cinta la protagoniza, explica la historia desde su título: "Sirwiñakuy se refiere a los amores en los que se dice que el hombre rapta a la mujer, se la lleva a vivir con él y la pone a prueba, en el sentido práctico. En la película hay un sirwiñakuy al revés, ya que no hay nada práctico: a él no le interesa si ella sabe cocinar o no, lo que quiere es tener cierto control sobre ella".
Después de haber definido el título de la película, Hesketh y Ávila comenzaron a buscar el tema principal. "Soy un gran admirador de toda la música de El Papirri, quien es además un gran amigo mío. Escuchamos su canción ‘Sirwiñakuy’ y nos pareció ideal para la película porque en ambas importa mucha el contexto urbano", explica Ávila, quien comparte la pantalla con la franco-boliviana Verónica Paintoux.
Tanto la directora como el productor no temen en describir la película como una provocación para la audiencia. Y es que para Ávila, "el cine boliviano está generando más atención en el público nacional y éste es el momento para que los cineastas pensemos y hagamos historias de todo tipo".
La película se estrenará el 22 de julio en la Cinemateca Boliviana, Multicine y Megacenter de La Paz, y en Cine Center de Cochabamba y Santa Cruz.